Cómo buscar la pasión y no frustrarse en el intento

ClimberErase una persona con talento que últimamente no era capaz de sacar todo su potencial. Los lunes se le hacían un muro. Sentía que se estaba perdiendo algo. Y no hizo nada para cambiarlo. Al llegar a la edad de jubilación, hizo balance de su vida y le invadió un gran arrepentimiento: no por las cosas que había hecho, sino por todo aquello que había dejado de hacer o no había intentado en su vida.

¿Te has resignado a aceptar, porque piensas que no hay alternativas profesionales y vitales para ti? ¿Te estás quejando continuamente? No importa si con razón o no, la clave es que si no actúas ya, así no cambiarán las cosas.

La doctrina de pensamiento que en la actualidad se está promoviendo es que el trabajo no debe ser sólo un trabajo, debe ser casi una aventura y la auto-expresión de quiénes somos, de nuestros valores, de nuestra forma de ver el mundo. Las personas que actúan con verdadera motivación tienen un motivo por el que hacen las cosas, persiguen un propósito personal. ¿Para qué existe esta empresa? ¿Para qué voy a trabajar cada mañana? ¿Cuál es mi lugar en el mundo? ¿Sigo la llamada de mi vocación?

Queremos alcanzar el trabajo ideal, nuestra pasión y que sea una pieza clave de nuestra felicidad. Por eso, “si logras descubrir tu propósito personal y empiezas a averiguar qué te apasiona, eso te llevará de forma mágica a tu trabajo ideal”, y entonces todas las piezas encajarán: serás feliz, rico y tendrás la vida que sueñas.

Y pasan los años dándole vueltas, leyendo libros de autoayuda, haciendo listas de tareas, tests de personalidad, yendo a cursos de coaching y motivación, modelando otras personas… en busca de una señal que te inspire y se convierta en revelación de tu verdadera vocación. Y nada de nada.

No te sientas mal, ni te frustres por ello. Son muchos más los que aún no han descubierto su misión personal. Sobre todo, no te compares con aquellas personas admiradas, que sí aman lo que hacen y que en las entrevistas en los medios nos recuerdan una y otra vez, que la clave de su éxito se debe a que persiguieron su pasión sin descanso. Por lo general, estos profesionales son personas con talentos extraordinarios y biografías inusuales, que tenían muy clara su pulsión desde niños y que tuvieron (también) la suerte de estar en el lugar y el momento adecuados para dar el gran salto.

Y, sin embargo, no todo está perdido para las personas que se reconocen del montón. El éxito profesional y la satisfacción personal se dan con mayor frecuencia en personas con actitud positiva que en los titulares de una gran inteligencia o de talentos naturales.

Te voy a recomendar que te formules estas preguntas que expongo en charlas de orientación laboral (después no olvides continuar leyendo):

¿Qué necesito en mi vida para sentirme bien? ¿Que, si me falta, haga que me sienta incómodo e irritable?

¿Qué se me da bien hacer? ¿Cuáles son mis talentos naturales que los demás reconocen en mí?

¿Qué me gusta hacer que olvido el paso del tiempo y aún después hace que me sienta con energía?

¿Qué quiero lograr? ¿Qué estilo de vida deseo? ¿Cómo me gustaría vivir si el dinero no fuese un problema?

De lo que necesito, se me da bien, me gusta hacer y deseo lograr, ¿hay alguien que esté dispuesto a pagar por ello?

Allí donde conectan todas las preguntas, es donde se encuentra tu trabajo ideal, el que sacará lo mejor de ti, con el que te sentirás realizado y cobrarás lo que mereces.

Pero te indico humildemente una cosa: anhela menos y actúa más. Es el momento de instaurar en tu persona la cultura del “ensayo error” y de no tener miedo de probar diferentes cosas. Debes abrazar la incertidumbre. Es el momento de tomar riesgos, de experimentar, de equivocarse porque forma parte de nuestro avance. No busques tu trabajo ideal, deja que éste te encuentre, pero para ello tendrás que probar cosas nuevas y arriesgar. Tu futuro está en tus manos si te comprometes con tus objetivos y con tu plan. Si te planteas lo que está por suceder con una actitud positiva y curiosa, sin juzgar las situaciones, siendo consciente de aquello que te hace sentir bien y que conecta con tus necesidades y deseos, podrás hacer frente a los reveses mejor. Cada fracaso será un aprendizaje y te acercará a tu trabajo ideal, si embargo, muchas personas no perseveran y se desaniman. Fin de trayecto.

El mejor consejo para luchar contras las emociones limitantes es simplemente continuar y aprovechar cada momento para aprender y actuar. Si te creas buenos hábitos, provocarás que las cosas pasen. Y te aseguro, por experiencia, que las cosas llegan cuando y donde no te lo esperas. El trabajo ideal no aparece en ninguna oferta de trabajo ni se le espera, sino que se construye en el día a día, porque en la vida nos puede interesar casi todo si le damos una oportunidad. Muchas vocaciones surgen de la especialización: cuanto más sabes de algo más te gusta. Así he conocido gente que investiga con pasión las propiedades del humus de lombriz o la vida de los murciélagos, y además se ganan la vida con ello.

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Carlos Caro

Carlos Caro

Como promotor de esta web persigo el objetivo de contribuir a que en este mundo haya más ventas, más clientes satisfechos, vendedores más capacitados y motivados, y empleados mejor dirigidos. Titulado en Administración y Dirección de Empresas por la Fachhochschule Münster (Alemania) y MBA por la Universidad Politécnica de Madrid, he trabajado más de 13 años como Director General de Organizaciones de Ventas. En la actualidad, en diferentes roles como escritor, formador, consultor, consejero, directivo o como inversor ayudo a empresas a implantar procesos comerciales excelentes para incrementar sus ventas y a fomentar una cultura comercial profesional.

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